ESCRITOS

ESCRITOS SELECCIONADOS

PRIMERA VERSIÓN

La ciudad mágica

Un niño muy pobre soñaba con ser ingeniero civil y arquitecto, se pasaba los días construyendo casas con material de reciclaje que encontraba en las calles de Medellín.

El niño creció, mejoró su talento, vendía sus obras en la calle de la ciudad.

Un día vio un papel en el suelo, lo recogió, era un billete de lotería que jugaba el día siguiente, lo guardó, pidió un milagro.

Al día siguiente se ganó la lotería, pudo construir la casa para su mamá, ingresó a la universidad, donó plata para que los niños de la ciudad de Medellín estudiaran.

Autor: Thomás Gómez Bedoya. Grupo: 3.1

El salva mundo

Había una vez un niño llamado Dylan que vivía muy feliz rodeado de su familia, compañeros, profesores, practicando el fútbol, a estos los podía abrazar, estar cerca de ellos. Un día se despertó con la noticia que un virus estaba atacando a la humanidad y lo que lo hacía feliz por un largo tiempo ya no lo volvería a hacer sentir igual, se sintió muy triste porque ya solo podía ver a sus seres queridos a través de una pantalla de celular o computador.

Dylan se acostó y le pidió a Dios que enviara a un ángel con súper poderes, para ayudar así a la humanidad, y así fue, al día siguiente  amaneció con súper poderes  y toda la gente pudo seguir las reglas de seguridad para no contagiarse, se inventó rápidamente la cura y el virus en tan solo un día se desvaneció del planeta; todos volvimos a ser los mismos, abrazar, estar cerca de los otros, compartir con amigos, familiares, la gente aprendió a valorar la vida que Dios nos regaló, a cuidar la naturaleza y animales,  ya que muchos se estaban extinguiendo y aparecieron nuevamente, a practicar los valores, en especial el ser solidarios.

Autor: Dylan Eliel Palacios Arias. Grupo: 4º1

Un golpe de suerte

Jostin era un gigante y les quiero contar su historia de suerte.

Un día estaba en el bosque de los mini humanos, iba con sus botas doradas y una de ellas se le salió.

Una familia de mini humanos no tenía casa y al encontrarse la bota dorada se acomodaron dentro de ella.

Jostin durante tres semanas buscó su bota, pero una mañana salió al bosque y se dio un golpe, cayó y vio que su bota estaba llena de electrodomésticos y con mini humanos, ellos le suplicaron que se llevara esa bota porque tenía pecueca, no podían vivir ahí.

Autora: Isabella Giraldo Monsalve. Grupo: 4º1

¡Qué pesadilla!

Quiero despetar…Se cree muy guapo porque tiene corona y todos los llaman coronavirus.

Ay, no puedo volver al colegio, ni salir a jugar, ni encontrarme con mis amigos.  ¿Me siento solo?, ¡no puede ser!, pero estoy con mi madre, padre, abuelos y hermanito, entonces ¿por qué me siento extraño? Parece que estoy soñando y quiero despertar, mi maestra es mi abuela, mi padre hace tareas conmigo. Sí, estoy soñando y mi madre sigue laborando. Mi mundo cambió; ahora soy un niño estudioso, responsable, hago tareas, canto, bailo, dibujo, soy un niño nuevo. ¡Soy un héroe cuidándome! Y desperté.

Autor: Emmanuel Usma Oquendo. Grupo: 4º1

Pablín coronado

Cuando Pablín Coronado salía de paseo, empezaba a llover, por la tristeza que ocasionaba contagiar de una enfermedad a las personas que tocaran las superficies donde él estaba pegado. Las personas tenían que ir al hospital y muchas morían.

Muy triste, se acostó al lado de un árbol y un dulce anciano le dijo: “Te quitaré la maldición que te impuso esa bruja malvada” y lo cogió entre sus manos para darle el abrazo que Pablín jamás había sentido.

Y así, el poder del amor pudo acabar con tanto daño, fueron felices y brilló un hermoso arco iris.

Autor: Juan Pablo Falcón Roldán. Grupo:4°1

Virusvid

Cierta vez en un hospital mucha gente estaba con gripa, la mayoría de ellos respiraban con máscaras de oxígeno. Un día llegó un extranjero enfermo al hospital, presentando síntomas parecidos, el paciente a pesar de sus malestares llegó sonriente y positivo, lo que hizo que los médicos se extrañaran; le realizaron unos exámenes y arrojaron un virus nuevo y le colocaron el nombre de VIRUSVID, porque significaba VIDA, debido a que este paciente llegó con una actitud muy positiva y extrañamente los pacientes que estaban cerca de él comenzaron a sonreír y de inmediato se curaron de la gripa.

Autor: Nicolás Castañeda Muñoz. Grupo: 4º1

Sueño sin gravedad

Hoy es un día extraño, me desperté muy asustada, estaba soñando que nuestro mundo no tenía gravedad, no podía estar cerca de nada ni de nadie, veía a mi familia muy lejos, no podía abrazarlos, todo era oscuro; subía y subía, más y más alto, mis compañeros se desaparecían en toda esa oscuridad.

Cuando pude ver toda la tierra, un virus extraño en forma de monstruo nos estaba consumiendo, veía cómo morían las personas, no sabía dónde estaba, todo para mí era extraño.

Mi familia al no verme se preguntó ¿Dónde está Luciana?, ellos salieron a buscarme y yo veía cómo comenzaron a volar hacia mí, pero ellos no lograban alcanzarme, me sentía desesperada al no poder estar con mi familia, y me preguntaba: ¿Cuándo acabará todo esto?, ¿volveremos a encontrarnos?, ¿volveremos a abrazarnos? Yo gritaba muy fuerte para que me escucharan y así logramos estar juntos.

Veíamos el mundo muy diferente, las personas distanciadas, sin poder salir y sin poder abrazar a sus familiares. Nosotros mientras estuvimos juntos valoramos cada momento y disfrutamos, nos decíamos cuánto nos queríamos y nos abrazamos muy fuerte, y así logramos llegar a la tierra y ver que ya todo estaba cambiando, ese virus que tanto daño había causado se estaba desapareciendo, no nos dejamos vencer y luchamos contra él, fueron días muy difíciles, pero al final logramos sonreír.

Ahí me desperté y entendí que el CORONAVIRUS es un monstruo que quiere destruirnos, pero si todos nos cuidamos, muy pronto estaremos juntos.

Autora: Luciana Villa Alzate. Grupo: 4º2

Una misión por amor

Cierto día, un joven de familia humilde decidió emprender un viaje, porque quería darle un giro a su vida y por ello dejó su hogar para cumplir todos sus sueños, pues había escuchado historias de un lugar mágico. No fue un camino fácil, pues se encontró con demasiados obstáculos, le tocó dormir en la calle o en caballerizas, no le importó pasar lluvias y días soleados, él solo quería cumplir sus sueños. Cuando llegó a ese lugar quedó maravillado, estaba lleno de flores de colores y muchos animales.

Daniel por este largo viaje y su mala alimentación se desmayó, por suerte, por el lugar pasaba una joven muy hermosa llamada Lila, quien lo recogió y lo llevó a su castillo. A las pocas horas Daniel recuperó la conciencia, gracias a los cuidados de la hermosa mujer que era una princesa, aquel joven al ver quien había sido su salvadora quedó impactado, puesto que era muy hermosa, él en agradecimiento le ofreció sus servicios; ella accedió, pues también le pareció un hombre atractivo. Con el pasar de los días la atracción fue creciendo y con esta el amor, pero tenían un inconveniente, el Rey y la Reina querían un hombre que estuviera a su altura.

Pasaron algunos meses y el Rey al ver que este amor crecía cada día decidió enviarlo a una misión y le dijo que si la cumplía accedería a que se casara con su hija, la misión era enfrentar a su enemigo, que quería arrebatarle el reino, el joven sin titubear aceptó. Al  día siguiente emprendió su camino a la batalla, donde pudo salir victorioso y regresar al castillo para tomar la mano de su amada, fue una fiesta maravillosa, asistió gente de todo el reino, además de los padres de Daniel, a los que había prometido cambiarles la vida,  así se realizó la boda y vivieron felices por siempre. 

Autora: Salomé Galeano. Grupo: 4º2

Amor apresurado

En un tiempo no muy lejano, se conocieron María y Camilo, quienes sintieron que habían encontrado el amor a primera vista y comenzaron su romance de inmediato, sintieron que eran muy felices el uno con el otro, que no podían estar separados y que no les faltaba absolutamente nada en su relación de pareja, razón por la cual se fueron a vivir juntos y en su convivencia sucedieron cosas no muy agradables, como por ejemplo el carácter de ambos, pero su amor los motivó a seguir luchando por su relación, hasta que llegaron a acuerdos para vivir felices.

Autora: Sofía Durango Montoya. Grupo: 4° 2

Mi tortuga

Me llegó de Sabana de Sucre, la trajo mi primo de regalo, yo me imaginaba que mordía, pero cuando la sostuve en mis manos era tan pequeña y frágil que de inmediato la llené de amor, le coloqué por nombre Muñeca, ya que su mirada era muy tierna. He aprendido sobre su alimentación, son trozos pequeños, le encanta el tomate, la fresa, prácticamente come de todo.

¡Mi mamá dice que le falta ladrar!, ella es mi amiga de TikTok. En estos tiempos de pandemia he estado divirtiéndome junto a ella, no se le pasa su hora del almuerzo y se arrima a mi puerta, también ha crecido bastante, lo cual cada vez me sorprende.

El 25 de noviembre cumplirá 7 años, por lo que estoy súper feliz e incluso hace que ame sus ojos y su caparazón muchísimo más.

Autora: Valentina Orozco Villera. Grupo: 4º2

Enfermedad silenciosa

Al iniciar los primeros meses del año 2020, las personas vivían de manera normal con sus familias, los niños podían jugar en los parques con sus amigos, ir a las escuelas, los padres salían a sus trabajos y todos se visitaban, abrazaban y disfrutaban de la vida.

Un día llegó una enfermedad desconocida a la vida de la gente, al principio las personas actuaban de manera normal, pero al pasar los días todo empeoraba, pues sentían miedo por una nueva enfermedad llamada Coronavirus. Este virus no permitía a las familias salir de sus casas, pues todo se encontraba cerrado, las ciudades estaban solas y vacías, las personas solo hablan del virus, de los contagios y muertos, esta enfermedad silenciosa amenaza a la humanidad.

Autora: Luciana Ramírez Londoño. Grupo: 4º2

El reino y el duende

Había una vez, en el reino más rico del mundo vivían un rey, una reina, una princesa y un príncipe que tenían muchas joyas. Muchos bandidos habían tratado de robarlas pero ninguno lo consiguió por la protección del reino, hasta que un duende se dio cuenta que el príncipe tenía muchas joyas y por semanas planificó el robo,  por fin llegó el día de robarlo y se entró por una ventana y era el cuarto del rey y la reina y salió a un pasillo muy largo y vio dos guardias en la puerta de la habitación del príncipe y lanzó una moneda hacia el cuarto de la princesa y los dos guardias fueron a investigar y él con mucho cuidado abrió la puerta del cuarto del príncipe y él no estaba, entonces el duende abrió todos los cajones y encontró las joyas y las recogió casi todas, pero el príncipe estaba en el baño y vio al duende  y gritó guardiasssssssss y los guardias cogieron al duende y lo metieron a el calabozo de por vida.

Autor: Samuel Gómez Cadavid. Grupo: 4º2

Aunque el tiempo pegue fuerte

Estoy atrapada en la soledad, sin ganas de soñar, siento que me caigo en un pozo oscuro y no me puedo levantar, mi familia me da una mano, me levanto con fuerzas y esperanza para continuar.

Me siento, miro por mi ventana y pienso que hay muchas muertes allá fuera, sin niños jugando ni personas caminando, solo me quiero cuidar, pero de repente llueve y me acurruco en la cobija, el mundo da mil vueltas, la escritura me ayuda para ser muy feliz, aunque el tiempo pegue fuerte aquí, por suerte es solo un sueño.

Autora:  Evelyn Sajonero Velásquez. Grupo: 5.1

Lo que cambió en el tiempo

Existía una niña llamada Dulce María que no le gustaba compartir con los amigos, las mascotas e incluso la familia y siempre decía que jugar era una total pérdida de tiempo y todos los días sus padres trataban de convencerla de que dejara un momento el cuaderno, el libro o la pantalla y que disfrutara con su familia o sus amigos, pero siempre era la misma respuesta.

Hasta que cambió algo en el tiempo, de repente tuvo que quedarse en casa; no pudo ir al colegio, sus padres necesitaban el computador y no tenía nada qué hacer, pues también ya había leído todos sus libros, pensó que era el fin, pero descubrió que estudiar no lo era todo en la vida y que había algo mucho más importante; la familia y los verdaderos amigos.

Cuando terminó la cuarentena, dejó de preocuparse tanto por el estudio y se concentró en disfrutar la infancia acompañada por su familia y amigos.

Autora: María Ángel Yépes. Grupo: 5º1

Una vez la vida

En un planeta de maravillosos colores, personas, animales, agua y viento, donde el sol cada día brillaba con fervor y una luna apasionada que engalana las noches frías, frondosos árboles que decoraban caminos, jardines hermosos que perfumaban las mañanas silenciosas, en fin. Comenzando un año nuevo lleno de ilusiones, cuando todo parecía normal, llegó al mundo una atroz enfermedad que llamaron coronavirus, aislándonos de seres queridos y amigos y a la vez cambiando todo paso a paso; arrebatando sueños, experiencias vividas y omitiendo toda importancia a su alrededor. Pero aquí estamos con esperanzas y Dios.

Autora: Julieta Sánchez Patiño. Grupo: 5º1

Danna

Mi hermosa perrita Danna llegó a mi vida y la cambió. Con ella conocí la felicidad y el amor incondicional, que trae consigo el tener una mascota, se convirtió en mi gran compañía, a mi corta edad disfrutaba cada caminata a su lado, cada comida y cada juego. Pero hoy se tuvo que marchar, tenía que ir a llevarle alegría a otro niño, a pesar de que me agobie la tristeza la recuerdo con mucho amor, y me llena de alegría el saber que se fue a darle a un niño la felicidad que ella me generó a mí.

Autor: Juan José Araque Hernández. Grupo: 5-1

El gato encantado

Felipe encontró un gato mágico que hablaba y veía televisión; él se dio cuenta que era como una persona normal pero su cuerpo era de un gato, Felipe era muy importante y un señor lo capturó. El gato observó en las noticias y fue a salvar a Felipe; llamó a su amigo, se fueron a salvarlo y después de mucho tiempo rescataron a Felipe. Felipe fue capturado porque tenía la cura contra el covid-19. El gato y su amigo no querían más encierro y cuando salvaron al señor, entregaron la cura al gobierno, celebraron y vivieron felices.

Autor: Alejandro Giraldo Molina. Grupo: 5°1

Juntos pero a distancia

Un día llegó un virus a mi país, en ese momento el mundo paró, en las calles salimos, pero con tapabocas y tomando distancia, cuando hay cuarentena las calles se ven totalmente solas sin las personas tan alegres que había antes.

Las personas ya no salen de sus casas, pero sabemos que algún día volveremos a salir y a encontrarnos con amigos, familia y con los profesores y directivos.

Me siento triste porque no veré a mis amigos, profesores y a los directivos, extraño mucho a mis amigos y poder salir a las calles, pero sabemos que los doctores y enfermeros hacen lo posible para poder curar a las personas que se contagian.

En lugar de maltratar y criticar a los enfermeros y médicos ayudémoslos y animémoslos, porque algún día tú serás la persona que peligra o tu familia, por eso agradece que ellos son los que salvarán a tu familia y a ti también.

Agradezco que existan los médicos y enfermeras, porque sin ellos el mundo no podría luchar con un virus tan grande.

Aunque estemos tan lejos de los que queremos lavémonos las manos, salgamos con tapabocas y sé consiente que si no acatas las normas estarás en una cama como miles de personas que en estos momentos están luchando por su vida en un hospital.

Agradece que todavía no estás en una cama en el hospital, y si estuviste, agradece que superaste ese virus que vino a darnos una lección.

Autora: María José Gómez Pérez. Grupo: 5º1

Una broma para no olvidar

Dulce Estrella era un hada dulce, ¡pero de carácter fuerte, tenía una varita estrellada y un duende bromista y picarón. Un día el duende realizó una gran broma a Estrella, colocó un gran panal de abejas en la puerta de la casa de ella, cuando estrella entró en su casa y golpeó el panal, las abejas iniciaron su persecución, Estrella entró en pánico y se lanzó al río más cercano y pudo mirar cómo el duende se reía de su desafortunada experiencia y lo perdonó ya que era su gran amigo.

Autor: Emmanuel Córdoba Restrepo. Grupo: 5º 2

El mundo de mis sueños

En un tiempo estuvimos encerrados en nuestras casas, ¿cuál fue el motivo? por un virus mundial llamado COVID19, en ese tiempo estuve soñando historias muy interesantes y les quiero compartir dos de ellas, porque cuando sueño mi cerebro es muy creativo.

Soñé que vivía en un crucero, éste se estaba hundiendo porque unos terroristas iban a matar a toda la gente que había allí, entonces yo era un niño que resolvía cualquier acertijo y el gobierno me contrató para salvar el crucero donde vivía, el premier acertijo fue en una cárcel donde me tocaba descubrir dónde estaba el primer acertijo, tenía solo tres días para resolverlo; en el primer día no pude descubrir nada, en el segundo día me monté por unos tubos y vi un túnel, me metí y ahí estaba el primer acertijo, era que no podía  tocar los rayos x para poder ir a desactivar una bomba, lo hice; el tercer día salí de la cárcel, después me tocó ir a una casa donde el acertijo era meter la mano por un hueco sin torcer la mano, metí la mano y no la torcí, después presionó un botón y salí de la casa rápidamente, vi que los carros que estaban parqueados se estaban explotando, que el crucero salía del agua y toda la gente del crucero me alababa, después de una hora llegó el gobierno a mi casa y me pagó por el trabajo que hice 50 millones, 20 millones se los regalé a los pobres y con el resto compré una granja y muchos animales.

Autor: Miguel Ángel Ortiz Oquendo. Grupo: 5º2

Chimuelo

Chimuelo es un dragoncito azul con alas moradas y con unos ojos lila puros, tiene 2 meses de nacido, pero en edad dragón tiene 2 años. Es divertido y juguetón y fiel como un perro.

Chimuelo tiene una historia muy triste, lo encontré 4 días después de nacido, en una montaña casi llegando al pico de esta, estaba temblando de frío; al principio era muy agresivo para sus pocos días de nacido, fue muy difícil traerlo conmigo ya que era muy hiperactivo y en el trascurso del camino me mordió varias veces, aunque no tenía dientes sus mordidas dolían por la fuerza que aplicaba. Llegando a casa fue que se logró dormir, pero me temía que cuando despertara me atacara o quisiera escapar, pero para mi sorpresa no fue así, en cambio cuando despertó voló hacia a mí, posándose en mi cabeza, al parecer se había encariñado. Pasamos toda la vida juntos, aún recuerdo cuando quemó mis cortinas y cuando casi ataca a mi padre, todo fue súper genial, fue algo que jamás olvidaré. Al menos hasta que desperté de mi cirugía y me fui a casa fingiendo que nada de lo que viví pasó.

Autor: Juan José Martínez Fuentes. Grado: 5º2

                                                El puente misterioso

“En las montañas de una hermosa ciudad un puente muy extraño vas a encontrar, su forma la componen dos hermosos tacones, no lo intentes cruzar porque de él nunca saldrás. De punta a punta un portal encontrarás y nunca sabrás a dónde vas a llegar”.

Juan al escuchar esta leyenda, la cual le había contado su abuelo cuando era muy pequeño, decidió ir en busca del tan misterioso lugar; lo que él no sabía eran todas las sorpresas que le pasarían al cruzar este puente y como dice el relato no sabía dónde iba a terminar. Después de un largo camino llegó al lugar, como estaba un poco cansado decidió sacar el agua que traía en su mochila, mientras tanto iba cruzando el puente, pero ¡oh sorpresa!, no le pasó nada, seguía en el mismo lugar. Juan no sabía lo que pasaba y decidió volver a cruzar el puente  y otra vez no le pasó nada, él muy sorprendido decidió ir en busca de gente que viviera cerca y por fin encontró a un señor llamado Lucas, quien se ofreció a contarle la historia de este maravilloso puente y lo llevó al lugar, Juan muy emocionado lo escuchaba atentamente, lo que no sabía  era que en ese momento estaba escuchando a un fantasma que había muerto ahogado en las aguas del río que cruzaba el puente. Juan sintió un fuerte empujón y cayó al río, se levantó y se dio cuenta que todo había sido un sueño.

Autora: Salomé Torres Restrepo. Grupo:  6.1

El invierno NEGRO

Todo comienza en este mismo año 2020, cuando el invierno negro se acercaba.

Todo el mundo estaba asustado por que este invierno negro traía males, virus, criatura malignas etc.

Pero llegaron unos seres extraños a este mundo,

unas personas con colores extraños:

rojo Ardiente, verde cocodrilo, azul agua.

Estos 3 super héroes llegaron a detener este invierno negro,

pero la pregunta era cómo estaban ahí.

Todo empieza en un lazo de tiempo, mejor dicho, un bucle que cada 20 de cada siglo y década hay 3 personas y una cosa llamada invierno negro y cada 20 de cada año ellos se teletransportaban para detener este mal, pero había una fecha que terminaba el invierno negro, o sea este 2020.

Volviendo al mundo real estos super héroes luchaban con todo hasta el último aliento.

Gracias a ellos vencieron al invierno negro y la tierra quedó en sana paz.

Esto no quedara así pronto destruiré su planeta

Nos vemos el 20…

Autor: Juan José Gómez Toro. Grupo:  6°1

Las manos

Había una vez una mujer de vestido color blanco un poco transparente, de piel color miel, con cabello corto de color gris, que con un brazo sostenía una canasta de frutas y con la otra sostenía una bella margarita violeta; ella caminaba al lado de unos árboles y lagos profundos. Cada vez que se alejaba más era de noche. Ella miró hacia atrás y vio dos manos con alas que sostenían una tela con fondo de árboles y lagos y miró a su alrededor y había pura tierra seca sin nada de vida y se preguntó ¿por qué?

Autora: Susana Molina Londoño. Grupo: 6º1

Recuerdos

Aquella tarde María esperaba a mamá al lado de la ventana, el enorme salón de juegos estaba silencioso, ya todos estaban cansados de jugar, solo querían dormir, pero María esperaba ansiosamente que su madre al abrir el portón estuviera esperándola, así como estaba ella, pero esto sería casi imposible, siempre llegaba tarde porque trabajaba mucho y no tenía tiempo para recogerla, así que venía la abuela.

Cuando llega el verano toda la familia vamos a las Bahamas, incluso mi mamá, siempre entramos a un museo llamado Arkaico, ahí compartimos momentos especiales y tomamos fotos únicas, las cuales las guardamos en nuestro álbum.

Nada de esto hubiera pasado si papá no trabajara en Irlanda, a veces lloro en silencio por la partida de él. Cuando llegan cartas de él mamá no se emociona, creo que ya olvidó cómo la amaba, recuerdo los besos y abrazos que me daba antes de ir a dormir, era la mejor manera de descansar. A veces me pregunto cómo estará, ¿feliz o tiste?, algún día mamá y yo iremos a donde papá, para volver a vivir juntos y compartir como familia, pero sé que no será pronto.

Mientras que María pensaba tocaron el timbre, con ansias se acercó para ver si era mamá y efectivamente así era, le dio un gran abrazo, acompañado de un beso, antes de irse cogió su  peluche color rosa pastel y se despidió de sus compañeros para tomar rumbo a su ahogar con mamá. 

Autora: Laura Molina Arias. Grupo: 6º1

Invasión fallida

En el año 2015, los extraterrestres de una raza llamada Kaoztes no habían tenido éxito, ya que no encontraban la tecnología que buscaban, pero un día los extraterrestres buscando su próximo planeta para conquistar, encontraron el planeta 341, más conocido como Planeta tierra. Estaban planeando cómo iban a realizar su invasión, pero no contaban que la tierra tenía satélites que detectaban cuando algo entraba en la atmósfera.

Apenas los Kaoztes entraban al Planeta tierra.

Mientras tanto en las oficinas del área 51

-Oye…, exclama un trabajador.

-¿Qué pasa?, dice su compañero.

-¡Algo raro entró en la atmósfera superior!

-¡Empiecen el protocolo, preparen la artillería pesada!

Los extraterrestres empezaron a descender en su nave, de pronto ¡BOOM!

-¿Qué pasa?, exclama el jefe extraterrestre llamado Pekves.

-¡Recibimos un gran impacto de un proyectil!, dice otro extraterrestre.

– ¡Nos toca abandonar la nave, láncense!, grita Pekves.

-¡Ahora qué extraterrestres!, gritan los militares del área 51.

Como a los extraterrestres los cogieron desprevenidos, no les quedaba más opción que rendirse y entregarse a los militares, pero…

-Kaoztes…

-¡Unidos!

-¡Aaaaaaaaaaa!

-¡Aaaaaaaaaaaaaa!

Todos empezaron una pelea épica, murieron miles, pero el área 51 tenía un haz bajo la manga, una criatura nunca antes vista…

Poco a poco los Kaoztes morían y morían, el único que quedaba en pie fue Pekves.

-¿En serio perdieron contra nosotros?

-Me decepcionan…

Dice el coronel Williams.

-Nos lo merecemos…

Dice Pekve con su último aliento.

¡Paw!

Así acabó su legado de esclavitud, una victoria más para el Planeta tierra.

Autor: Thomás Londoño Arteaga. Grupo: 6º2

Mi dulce sueño

Sueño…Tú tenías que haber salido en la noche, porque la oscuridad oculta la realidad y mis demonios me asustan, pero al verte, al iniciar el amanecer me gustan.

Si me regalaras esa hermosa flor que día y noche llevas contigo yo siempre te recordaría, te llevaría conmigo, porque la amaría y la conservaría hasta el fin de los tiempos.

Llevas contigo a cuestas dos ángeles que te convierten en una diosa majestuosa, incluso más bella que una rosa, así al caminar por el largo y árido desierto, le darías armonía a todo lo que tocas, eso sí que es cierto. Ellos iluminan tu camino y envuelven con sus mantos translúcidos esa fuente que te hace fuerte, ¡oh que linda suerte el yo poder tenerte!

Por mis venas corre un torrente tan potente como las aguas que rodean tu caminar; ¡ayúdame a saciar el hambre que llevo, devorar hasta el tongoneo de tu caminar, así te lo quisiera explicar!, te veía con tu naturaleza a flor de piel, tus dulces manos, tu cabello una cascada dorada, tus senos sensibles como un durazno. Quisiera que tu cuerpo descubierto guardara tantos secretos como los sabores y colores de cuán variedad de frutas llevas en tu cielo.

No me asusta el desierto ni la llanura, pues las nubes cubren el cielo y la luna. Y aunque ella tímida se asoma es tan bella como la flor que emana los aromas de tu tierna boca, ¡dame consuelo y cumple mi Dulce Sueño!

Autor: Samuel Osorio Medina. Grupo: 6º2

Un ángel milagroso

Una tarde una señora vendía frutas, pero un día al salir la calle estaba dañada, pero a ella no le importó, empezó a ver el mundo de diferente manera, de su mano nació una flor, la cual llamó las manos del destino, ellas empezaron a volver el mundo como ella lo veía y su amor por el mudo creció Y al mirarse en un espejo vio que unas alas se abrían detrás de ella y se dio cuenta que se convirtió en un hermoso ángel y se fue a repartir frutas con su nuevo don, las frutas traían felicidad a los tristes, amor a los solitarios, paz a los impacientes, luz a los oscuros.

El amor de este ángel llevó a que el mundo se terminara de restaurar y todo volvió a la normalidad, el ángel volvió al paraíso y desde arriba observaba hacia abajo vigilando que el amor y la paz reinaran, todos eran felices pero en el cielo hubo un disturbio, apareció un demonio quitando la paz y el amor, el ángel se le enfrentó y una explosión causó, la unión entre el bien y el mal, terminando el ángel victorioso y la paz y el amor volvieron a reinar.

Autor: Samuel Pineda. Grupo:  6º2 

¿El brillo acaba?

Para saber de qué les hablo nos remontamos a unos 5 años atrás, cuando todo comenzó, por la investigación de Rodrigo, quien tenía advertido lo que iba a pasar en pocos años desde su investigación, así que le habló a su amigo para que le ayudara, que todas las personas posibles lo supieran y le dijo: “oye Carlos, necesito de tu ayuda para poder avisar a la gente lo terrible que va a suceder, ya que en un tiempo va a ocurrir un apagón del sol, que provocará que todos los sistemas se colapsen y sucedan catástrofes a nivel mundial, tenemos que prepararnos porque aparte de esto el brillo del sol renacerá pero no sabemos de qué manera” por infortuna de todos Carlos no le creyó, ni le brindó su ayuda, porque él decía que era una broma. Pasado el tiempo que dijo Rodrigo todo iba a suceder, él reunió a unas pocas personas que sí le creyeron y les compartió la siguiente frase: “¿Qué es brillar?, desde siempre vemos el sol y no sabemos cuándo es que se apagará su brillo, pero…” y en ese momento ocurrió lo esperado por ellos, en total eran 10 y a 3 de ellos les dio pánico y se perdieron y a 2 el miedo les ocasionó un infarto y se murieron, así que en total quedaron 5, ellos siguieron las instrucciones de Rodrigo y al final se dieron cuenta que eran los últimos humanos que existirían en el mundo.

Autor: Julián Ramírez. Grupo: 7º1

Los 8 sobrevivientes

¿Tal vez no fue como lo pensamos, no fue una explosión, y… si fue magia, si alguien decidió crear vida, si somos un experimento o una alucinación…? Si, así lo pensamos, con todo lo que hay en el universo, nosotros, los únicos 8 sobrevivientes no somos nada, existen miles de estrellas en millones de galaxias, ni siquiera conocemos bien nuestro propio planeta, no sabemos que hay 50km bajo el océano, creo que todo lo que conocemos, vivimos, sentimos y hacemos puede ya estar planeado, y defiendo mi idea de que es magia o un experimento porque no sé si ustedes lo han notado, pero en la supuesta realidad hay muchas fallas.

-Tal vez si pueda ser así Mafe, puede que la ciencia sea solo un invento para hacernos creer una mentira con una buena lógica, siempre han dicho que el cerebro humano tiene mucho poder, solo debemos aprender a manejarlo.

-Tienes razón Jean, por algo estamos nosotros aquí, yo no sé en qué crean ustedes, pero yo a pesar de todo creo en Dios y sé que si estamos vivos es por algo, debemos saber por qué pasó todo esto, si logramos dominar nuestra mente y alma lo podremos entender más fácil sin volvernos locos.

-Estoy con ustedes, las 8 almas que estamos aquí, nos protegeremos porque nosotros Mafe, Ramsey, Jean, Sebas, Brian, Cata, Manu, y yo, Erik, no somos amigos, somos una familia, y eso nadie lo va a cambiar, esto lo empezamos y terminaremos juntos.

Autora: Mariana Vásquez Buitrago. Grupo: 7º1

                                                       Una huella imborrable          (crónica)

Hace varios meses un joven llamado Jonathan vivía en una casa que aún se encontraba en construcción, acompañado de sus padres Fernando García y María Acevedo. La condición social de esa familia bogotana era muy inestable, había pasado por altibajos, desde que una constructora colombiana reconocida había hecho un trato con Fernando para darle una casa, casa que no existía y al igual que muchas otras personas y familias habían imaginado como la oportunidad de tener una casa propia, pero que fueron engañados y robados sin ni siquiera la necesidad de un arma.

Después de esa pérdida millonaria para los fondos de la familia, quedaron sin ningún bien material, ellos no poseían una casa dónde hospedarse, pues el noviazgo de Francisco y María nunca fue aceptado por las familias García y Acevedo, fueron echados de sus hogares inmediatamente cuando ya eran mayores de edad y disfrutaban de un trabajo, que no era muy estable, pero ganaban lo suficiente para subsistir.

Gracias a las buenas amistades, que pocas se obtienen en la vida, María pudo traerles buenas noticias a su familia en condición de calle, vendiendo cualquier cosa en los semáforos y recibiendo el mismo rechazo que alguna vez  ellos hubiesen hecho a los mendigos de la calle; María tenía una prima tercera, que era arquitecta, y que trabajaba para una constructora, ella le ofreció a la familia una vivienda a medio construir, pero que prometía iba a terminar para que vivieran aún mejor. Así la familia por fin pudo tener buenas noticias y una vivienda, pero no sabían que les iba a esperar algo peor.

Jonathan por culpa de la mala situación que estaban viviendo se vio obligado a tener que trabajar en las calles, pero siempre que traía el dinero a casa, nunca era la cantidad esperada, puesto que él había sido extorsionado por dos integrantes de la estructura “La terraza”, y siempre que iba devuelta a casa le pedían una parte de lo que se ganaba, como decían ellos: una “Vacuna”, y lo amenazaban de muerte si no les pagaba lo que le pedían.

Esto continuó hasta que Jonathan no pudo pagarles más a estas dos personas, ya que la situación de la familia deterioraba cada vez más, y ese día en que ya no pudo pagarle, y llevaba 2 semanas de deuda con ellos, tomaron a Jonathan y lo secuestraron.

Esto lo hicieron con el fin de que los padres del joven les dieran una recompensa por la salvación de su hijo, pero fuera de este pensamiento, también lo hicieron porque sabían que su situación económica era mala, y simplemente querían matar a Jonathan para poder seguir haciendo los  movimientos del cartel sin que la familia los interrumpiera; A ellos no les dolía tener que apretar el gatillo y disparar contra muchos sueños y muchas experiencias, que morirían por culpa de la injusticia y la corrupción del país.

Los padres de nuestro protagonista pidieron un tiempo para pagar, con la esperanza de que en 1 año conseguirían $10.000.000 que le pedían. Pero a pesar de los sacrificios que hicieron no pudieron salvarlo.

Esta familia quedó con una huella imborrable, del vacío que sentían en su interior por la falta de su hijo.

La familia protagonista hizo una demanda, y gracias a eso se dio a conocer esta crónica, cuándo nos reunimos con ellos, lo primero que nos pidió fue que la constructora “LA LADRILLERA”, les respondiera por el robo que le hizo a la familia, que causó la muerte de su hijo.

Autor: Fabián Cortéz. Grupo: 7º1

ELLOS ESTAN AQUÍ: ÁNGELES DE LUZ, EL REFLEJO DE DIOS ( crónica)

¿Los ángeles existen?, ¿qué hay más de lo que no podemos ver al reflejo de nuestros ojos? Definitivamente no estamos solos, ni abandonados en este mundo, todos tenemos ángeles guardianes que nos acompañan en nuestra vida.

El día 6 de mayo del año 2009, estábamos disfrutando en familia de unos días de descanso en una finca de San Jerónimo, desde muy temprano a mi abuela Edelmira le dieron unos cólicos muy fuertes, ella tomó un té para ver si le pasaban los cólicos; luego regresamos a casa y le empezaron nuevamente los mismos cólicos y vomitaba a cada instante, mi mamá la llevó a urgencias y la atendió el Dr. José Luis Niño, médico cirujano gastroenterólogo, le ordenó unos exámenes de sangre y una resonancia magnética, para observar en el estómago qué era lo que tenía. Su resultado mostraba que padecía de cáncer de páncreas, hubo una junta de doctores y familiares, si se operaba tenía el 95% de morir en la cirugía o la otra opción era no operarla, pero duraba más o menos dos años, con muchos dolores. Mi abuela tenía tanta fe en Dios y en su corazón, que decidió que quería operarse. Días antes disfrutamos con mi abuela, oramos todas las noches hasta que llegó el día de la cirugía,  la cual  fue el 16 de mayo del mismo año, en la clínica León XIII, con el mismo doctor Niño y Hugo Chávez, era la primera cirugía de páncreas en Medellín, y mi abuela tomó la decisión de que ensayaran  en ella, porque según ella “Nadie nació para semilla”.

La duración de la cirugía fue de 13 horas, en la sala de espera había 60 personas orando, mi mamá estaba muy triste. Salieron los cirujanos a dar la buena noticia de que mi abuela Edelmira no había fallecido, pero quedó en coma, debido a tantas horas sin poder respirar por sí sola, entonces la tenían que intubar. Todos estábamos felices, lloramos y nos fuimos a la casa. Al día siguiente mi mamá y mis tíos fueron a verla y no se recuperaba, pasaron 15 días de que estuviera en coma, pero nada que abría los ojos, mi mamá casi toma la decisión de tirarse por una ventana, pero gracias a Dios que no lo hizo.

El 2 de junio mi abuela regresó de coma y todos muy felices, le dieron de alta. Llegó a casa súper feliz y dijo que sintió que había un “ángel” al lado de ella, que había sido un milagro por tanta fe que teníamos todos. Después de la cirugía mi abuela estuvo en quimioterapia en la Clínica de las Américas, no se le cayó el cabello y se alivió.

Pasaron 10 años sin pasar nada, ya estaba muy recuperada, pero el 25 de agosto de 2018 sintió los mismos síntomas de años atrás, estuvo en revisiones y nadie le decía qué tenía, hasta que se encontró al Dr. Niño, le contó lo que sentía, ahí nos dimos cuenta que le había regresado el cáncer de páncreas con cirrosis de hígado, pero más agresivo. A mi abuela le dio tristeza, pero ella decía que ya había disfrutado de su momento. La alegría de ella era saber que sus hijos ya estaban con sus familias organizadas, todos le dimos una calidad de vida. Un año después mi abuela me dijo que siguiéramos nuestros sueños de estudio. Ella presentía cuándo se iba a morir porque dejó todo organizado, la ropa que quería que le pusiera en su funeral.

El domingo 28 de abril 2019, ella quería que toda la familia estuviera reunida, mi abuela se despidió de todos, mi mamá súper triste y nosotros también, todos rezamos el rosario, ella quería ver al sacerdote. Se confesó y le pusieron los santos óleos, después de eso la gente se fue a sus casas. Ya eran las 2:00 a.m. del lunes 29 de abril, mi abuela le dijo a mi mamá que  la bañara, la maquillara y la peinara, porque quería subir al cielo muy bonita, además, le dijo que no fuera a cometer ningún error, que pensara que tenía esposo e hijas, ella ya había vivido y nos vio crecer. Mi mamá la estaba dejando organizada, de pronto llegó un rayo de luz hacia ella y luego en el cuerpo se le entró como unas chipas luminosas; mi abuela la dijo a mi mamá que los ángeles estaban llegando a ella y mi madre se asustó, luego ella dejó a mi abuela en la cama para que se durmiera y a los cinco minutos mi abuela estaba agonizando; llamaron a EMI, llegó la doctora y nos dijo que si la resucitaba o que la dejáramos ir; como mi mamá le había prometido a mi abuela  que la dejara ir.

Ella falleció a las 3:00 a.m., como mi mamá no había alcanzado a despedirse, mi abuela regresó de la muerte a la vida gritando: “Mary” “Mary” y nosotros fuimos a despedirnos y mi madre le dijo que se fuera tranquila, que nosotros íbamos a estar bien, que ella nos iba a cuidar desde el cielo, ella cerró sus ojos delicadamente y falleció a las 3:15 a.m., lloramos mucho su partida. Ese mismo día la velamos, le hicimos una linda eucaristía y la cremaron en Jardines Monte Sacro.  El martes 30 de abril nos trajeron las cenizas a la casa, le hicimos las novenas, el jueves la íbamos a llevar al osario, pero vino un resplandeciente rayo de luz hacia las cenizas y una paloma blanca, nosotros nos sorprendimos y a la vez nos pusimos felices porque mi abuela no sentía dolores.

“Sé que ella estará siempre con nosotros, tú eres mi ángel de luz que nos guiará por el camino del bien”

Autora: Angeline Calle Gallego. Grupo: 7º1

El día después

El día antes de este caos disfrutábamos de nuestra compañía y diversión entre amigos y familiares, de salidas inéditas con cercanos, grandes sonrisas de diversión por parte de los estudiantes en sus clases.

Pero y qué pasó el día después- ¿Pregunto? – ¡Ja!, qué no pasó después de ese día, ya no podíamos reunirnos en familia ni entre amigos por nuestra salud, las salidas inéditas acabaron, las sonrisas de los estudiantes no se vieron en sus aulas, las personas se desesperaban por miedo de su salud y la de sus cercanos más amados-Respondí-.

¿Y tú qué haces aquí, sino era tu tiempo aún? -Pregunto de nuevo- Mi historia de por qué estoy aquí es simple, estoy aquí por desacatar todas las medidas de seguridad dadas, realmente sí era mi tiempo, ¿no crees? -Respondí y pregunté- ¿Tal vez es así?, ¿y por qué no acataste?, -pregunto-

  • No lo sé, supongo que no creí en esto-Respondí-Okey, ¿y cómo fue tu día antes de esto? -Pregunto- Mi día antes me despedí de todos los que amaba, pero después de todo, este no es mi día antes, es mi día después, respondí.

-Adiós, que tengas un grandioso día-, me despedí, para empezar a entrar a el lugar donde estaría el resto de mi vida- Adiós, espero que disfrutes tu estadía infinita por aquí-Se despidió él igual y así fue como entré a mi día después de mi fallecimiento por desacato y no cuidados ante esta enfermedad- Pero después de todo es mi día después.  

Autora: Luisa Fernanda Ríos López. Grupo: 7º2

Un cambio inesperado

El encierro llegó repentinamente, nadie sabía la gravedad del asunto y lo que iba a causar, entre más pasaba el tiempo no se veía que fuera a terminar; al pasar los días ya se sentía un desespero, porque desde ese momento la vida cambió y la gente no sabía cómo actuar.

Empezó la crisis laboral, con la cual la mayoría de las personas quedaron sin poder trabajar, las cifras sumaban y la enfermedad no paraba, camillas no quedaban y la gente desesperaba; no solo fue en una ciudad, fue a nivel global, a tal punto que se empleó una acción que hace siglos no sucedía, la cual fue poner a los ciudadanos en cuarentena, las tecnologías tomaron cada vez más relevancia en nuestras vidas como en los estudiantes, que de pasar de estudiar en un aula terminaron haciéndolo en sus casas. Hubo el primer descuido y la gente asumió que debía vivir con el virus y así los ciudadanos perdieron importancia en el asunto. Al pasar los meses empezaron las buenas noticias, empezó la reactivación de la economía, lo que hizo que la mayoría de las personas pudieran trabajar y a sus familias poder ayudar, todos seguían aprendiendo de la vida y cómo puede haber cambios tan grandes y repentinos, no se veían pistas de una vacuna, pero la fe no se perdía, las personas sus vidas seguían y volver atrás no podían y así el autocuidado se hizo la mejor arma.

Autor: Tomás León Torres. Grupo: 7º2

Zero

Érase una vez una mujer que era el número 6, tuvo un hijo que era el número cero y había nacido con una enfermedad, él era diferente a los demás, nadie lo respetaba ni sus padres ni los del colegio, todos eran números diferentes: 1,6,9,3,4,7 y el cero estaba alejado de ellos.

Todos le hacían bullying, incluso los profesores, se sentía solo y triste. Una vez que iba caminando para su casa vio un restaurante donde estaban buscando un ayudante, pero al entrar lo tiraron a la calle porque era diferente a los demás, al siguiente día encontró junto al restaurante una mujer que también era número 0 y se sentó junto a ella, cero se quedó totalmente dormido y escuchó unos gritos y no estaba junto a la mujer, se fue donde estaban los gritos y vio que estaban golpeando a la mujer, él la ayudó pero terminaron los dos muy golpeados, incluso pasó un policía junto a ellos y no dijo nada, solo los miró y pasó sin prestar atención, después de un tiempo la mujer y cero se besaron y un policía los vió y arrestó a cero, él ya sentía solo e incluso a veces venía la mujer a visitarlo, pero no la dejaban entrar a la cárcel, ella solo lo saludaba por las ventanas.

Pasado un tiempo la mujer fue a visitarlo y tenía un bebé en brazos, era número 5, él estaba muy feliz. Todos los veían y en ese momento se dieron cuenta que todos somos iguales.

Autor: José Luis Ospina Flórez. Grupo: 7.2

El terror de la cuarentena

Esto luego del último comunicado que se realizó hace más de una semana, solo llegaban mensajes de que cada supermercado, tienda y todo lo del comercio se estaba desplomando, algo que ayudó a mi familia fue que teníamos ahorros; empezamos a comprar mascarillas, alcohol, comida enlatada por montones, y agua en grandes cantidades. Los días pasaban y cada vez mi barrio estaba más abandonado, parecía un pueblo fantasma, claro que nada dura para siempre y así fue, la comida se acababa y el agua igual, de mi familia solo quedábamos mi padre y mi madre y yo. Todos orábamos cada que pasaba una noche para ver si esto tenía alguna solución.

-Se terminó esto-, pensaba yo en mi cabeza.

Salimos ya de nuestra casa en busca de comida y agua, o para encontrar a personas del ejército, aunque las calles de Medellín estaban solas, el ambiente se tornaba oscuro por la contaminación y la soledad, las ratas se comían los cadáveres de las personas que tiraron a la calle.

Logramos ver a personas armadas que llevaban uniformes de la guardia que así era como se hacían llamar los rescatistas; que el comunicado del gobierno había informado hace ya una semana y media que ese día  llegarían unos buques a recoger a personas que se encontraran, los de la guardia nos esperaron,  nos dieron comida y nos dirigimos a ellos, nos sacaron hacia las costas, así nos salvamos.

Autor: Miguel Ángel Serna. Grupo: 7º2

Los sueños visten de colores (crónica)

Simón estaba en la ventana recordando cada segundo que había vivido, y se detuvo a pensar que la vida se vive en ese momento presente y no vuelve atrás, su mente invadida de recuerdos, de momentos que quedaron marcados en él, y su corazón hacía eco, resintiendo cada emoción que lo acompañaba; desde muy pequeño admiraba a Messi, el jugador de Fútbol y deseaba ser un futbolista.

También recordaba las reuniones de fin de año en la casa de su  tía Isabel, los niños (primos y primas) corriendo por toda la casa, felices mientras que los adultos preparaban todo para la festividad ¡ Qué momentos tan hermosos!, se pudo dar cuenta de eso cuando el fin del año pasado no estuvo con ellos, sino que la pasaron  en otra ciudad con  diferentes  personas, su  corazón se entristecía cada vez que se acercaban las 12 de la noche y  los gritos de personas celebrando la llegada de un nuevo año.   Concluyó que la vida es una, es un regalo de DIOS y se debe vivir con amor, pues lo bueno queda en el corazón, y lo que llamamos malo es un aprendizaje para cada vez ser mejores.

En fin, la lluvia lo  apartó de éste pensamiento,  volvió a la realidad, estaba en medio de una cuarentena por el Covid 19, las calles vacías, el silencio apoderado de ese atardecer, miró  al horizonte y vio  las  montañas grandes,  de diferentes verdes,  majestuosas, se dijo: “esto pronto pasará, DIOS nos guardará y será una enseñanza para valorar más cada segundo, porque el tiempo es  un regalo de DIOS que no vuelve atrás, siempre debemos amar lo que hacemos e ir en busca de nuestros sueños sin temor”.

Recordaba también las veces que salió con su familia; cuando iban a Guarne a una finca que les prestaban y a la costa, ¡cómo disfrutaba de ese mar!

En medio de tanto recuerdo bonito, comparó el momento actual con el momento de antes, cuando lejos de un virus tan infeccioso estaba y nunca se le pasaba por la mente que existiría, infortunadamente nunca valoramos las cosas que tenemos a nuestro alrededor, las vemos y pasan a lo largo y nunca las observamos. Se decía.

Más algo está y estará en su corazón, los sueños no se pueden dejar escapar, en cualquier situación deben permanecer y siempre estar seguros que se realizarán, hay que amar a la familia y siempre decirles lo importante que son.

Simón preparó una cena esa noche y abrazando a su familia les dijo que siempre estuvieran unidos y confiados en DIOS, porque esta dura situación pronto iba a pasar.

Autor: Samuel Quintero Ortíz. Grupo: 7º2

En el espejo

Cuando parecía preso y que me había alejado de los que amaba, me di cuenta que al que más debía amar era al que detrás del espejo estaba.

Autor: Emanuel Ochoa Ruíz. Grupo: 7º2

¡Qué agonía! ( crónica)

El sol nos apuñalaba por la espalda, ¡qué agonía!, mientras caminaba con una maleta en la mano y un bolso en el brazo derecho, ¡qué agonía!, en compañía de mis tres hermanos, mi padre y madre, todos nos encontrábamos caminando a paso muy lento, nos veíamos muy cansados después de tan largo viaje de Venezuela a la frontera Colombo Venezolana, directo a un túnel donde comenzaríamos todo desde el principio, desde cero, ¡qué agonía!

Cuando por fin atravesamos ese largo y al parecer interminable trayecto de cruce de frontera, mi padre nos dejó bajo un árbol suficientemente grande para cubrirnos con la sombra, luego nos miró y se fue a sellar pasaportes, yo me senté encima de una maleta, me encontraba muy cansada, porque dormir en un bus de viaje no es muy cómodo; mis hermanos, por su parte  jugaban algo llamado “Pikachu”, un juego de manos o eso pude admirar. Mi madre sí se veía mal, muy cansada y con ojeras, despeinada y con la ropa arrugada, ella se mantuvo despierta todo el viaje, porque mis hermanos no la dejaban dormir.

Me acosté sobre esa misma maleta boca arriba, a mirar las hojas verdes combinadas con un color café, el aire olía a comida chatarra y entre más productos de comercio, alguno que otro tenía un olor a caducado. En algún punto cerraba los ojos para luego abrirlos de golpe por gritos de personas diciendo: “¡Aquí estoy!”, llamando a algún familiar que se encontraba cruzando la frontera o por personas simplemente que hablaban fuerte, no me gustaba esperar, así que me levanté y tomé el celular de mi mamá, pero ella me lo quitó y señaló que no le quedaba carga y que pronto se apagaría, ¡qué agonía!

Pasaron alrededor de 14 minutos, y mi padre volvió, todos nos levantamos y él comenzó a caminar, nosotros lo seguimos, pude admirar que el cielo estaba muy gris, pero no porque iba a llover sino por la gran cantidad de humo que se encontraba en el aire, ¡qué agonía!;  pude ver alrededor de 17 puntos de comida, 7 baños públicos, 4 barberías, 1 sala de belleza, 2 hoteles, 24 taxis, un punto de llamadas y la ya pasada “Migración”, vi también un grupo de jovencitas, que intentaban seducir a los viajantes, gente gritando: “¡TAXI LIBRE!”, de pronto escucho un sonido ensordecedor, eran las balas entre policías y paramilitares, los cuales buscaban el dominio de la zona. Observamos cómo las personas corrían y gritaban a nuestro alrededor, mientras buscamos la manera de proteger a mis hermanos debajo de las maletas, ya que fue el único sitio seguro que habíamos encontrado.

Es muy aturdidor llegar a un nuevo país y que te empiece a doler la cabeza.  Después de aquel disturbio se sintió una calma escalofriante, pues la atmósfera se había puesto tensa, llegamos a la terminal de buses, pasaron alrededor de 15 minutos, no le di mucha importancia a lo que ocurría a mi alrededor, me perdí en mis propios pensamientos, imaginaba cómo serían las personas, mi nueva casa, y mi colegio. Pasados 15 minutos tomamos las maletas y las pusimos en el equipaje del bus, me subí de primeras, busqué mi puesto al lado de la ventana y me senté, tomé una pastilla y justo 2 minutos después me quedé dormida, así lo hice todo el viaje, cuando desperté ya estábamos en Medellín, después me bajé y pisé mi nueva vida. Pero esa es otra historia…

Autora: Sharey Alexandra Martínez. Grupo: 8º1

Tragedia del Estado Vargas ( crónica)

Era un sábado de 1999, me encontraba en el Estado Vargas, exactamente en Carmen De Urías, estaba disfrutando las playas, pero la diversión no duró mucho, pues el cielo se fue nublando poco a poco, la playa cada vez más vacía, el ambiente cada vez más pesado y frío de lo común, las aguas ya no tenían ese aspecto de: “¡DISFRUTA!” en vez de eso daban la sensación de: “¡ALÉJATE!”.

Decidí irme para al día siguiente volver; mientras caminaba sentía la arena en mis pies, la fuerte brisa en mi cuerpo y la sensación de frío apoderándose de mí. La playa en ese punto parecía una isla desierta, pues estaba vacía, solo la arena color crema pálido, la playa que antes tenía azules vivos ahora se veía con tonalidades grises profundos, palmeras tan altas que parecían rozar el cielo con sus hojas verdes, combinadas con color marrón de algunas hojas quemadas por el ya pasado sol; mientras caminaba las primeras gotas de lluvia empezaron a caer, las cuales poco a poco humedecieron mi cuerpo.

Pasaron varios minutos, por fin llegué a la casa de una amiga, que es el lugar donde me hospedo en mi estancia en Carmen De Urías; es un apartamento común, básico, pues su dueña es una adolescente como yo de 19 años, disfrutando de la vida.

Pasaron tres días y la lluvia no cesaba, pero no era aguacero, eran lluvias comunes, de las suaves, las cuales no dan alerta; entonces decidí comentarle a mi amiga que deberíamos irnos a Caracas, capital venezolana, ella accedió y ese mismo día nos fuimos; el viaje fue corto y a mitad de este paró de llover.

El 15 de diciembre, miércoles de 1999, las noticias solo decían algo: 

“LAS MONTAÑAS HAN BAJADO Y HAN ARRASADO TODO EL ESTADO VARGAS”.

Autora: Sharey Alexandra Martínez. Grupo: 8º1

El paisa

Vienes a insultar, a hablar de Pablo Escobar, pensando que me voy a avergonzar. Hizo muchas cosas malas, mató a mucha gente, pero tú crees que me voy a avergonzar de mi gente, de mi país, de mis errores; yo los confronto, los enfrento, siempre digo lo que siento. Soy colombiano, el que tiene una mula atrás y un machete en la mano, soy el paisa, el que siempre da sin esperar, el que ama sin que lo amen. La parte buena de Colombia, el que no mata, el que no roba, el que se come un ajiaco, el que se come una sopa, el que cuando llega la revolución siempre está para la acción.

Soy el Coltejer, soy una montaña, soy el sol que me seca, y soy la lluvia que me baña.

Soy como una tela de araña, atrapado, convirtiéndolo todo en color, lo malo lo transformo como Fernando Botero, convirtiendo el dolor en rojo, la alegría en amarillo, rapeando, haciendo una crítica constructiva, convirtiendo ese dolor, convirtiendo esas balas en abrazos.

Autor: Josué Cadavid Urrego. Grupo: 8º1

El reflejo de mi verdadero yo

Era una noche lluviosa, aunque estaba más fría de lo que acostumbra , pero no un frío normal, si no de esos que te hace sentir los pelos de punta, ese que te pone la piel de gallina, algo normal supongo, sentía cómo rápidamente las gotas caían sobre mi frente y cómo lentamente se deslizaban por mi piel, al instante escuché ese agradable sonido de las gotas al caer sobre un charco, me levanté y empecé a caminar por una calle, la cual parecía no tener final, no le di mucha importancia y seguí caminando, me detuve en una esquina para refugiarme de la lluvia, escuchaba cómo caía el agua sobre el techo y cómo poco a poco se filtraba por las rendijas, cómo empañaba las ventanas muy lentamente, sentí cómo de nuevo ese desagradable escalofrió hacía que consumiera mi alma y se rompiera pedazo por pedazo mi ser, sentía cómo poco a poco me desvanecía y en ese instante lo vi aproximarse poco a poco hacia mí, o al menos eso parecía, y en un momento se abalanzó, solo podía escuchar cómo los chorros de agua caían por la tubería, mi corazón se aceleraba y di el último suspiro, en ese preciso momento la noche se tornó más oscura y las estrellas resaltaban como nunca, al mirar hacia los charcos de lluvia, de repente, sin saber cómo, salió de mi reflejo, era mi verdadero yo.

 Autor: Miguel Ángel García Sánchez. Grupo: 8º1

Una huella imborrable

Era una mañana fría de invierno, él estaba sentado en su cama mirando hacia la nada, estaba pesando en el día de ese trágico accidente, solo podía recordar el llanto de su madre, el sonido de las ambulancias, en el accidente murió su padre y su hermanita, todo era oscuridad para él, podía recordar las últimas palabras de su padre al morir: “tranquilo mi pequeño, todo va a salir bien, por favor cuida a tu madre por mí”, esas palabras daban vueltas y vueltas en mi cabeza, tratando de encontrar algún consuelo en ellas, cuando de repente alguien llamó a la puerta sacándolo de sus pensamientos, acto seguido la abrió y vio a su madre esperándolo con lágrimas en los ojos, él al ver así a su mamá la abrazó. Ya habían pasado meses, después de esa trágica noche donde había perdido a su papá, él estaba camino a su escuela cuando vio a un niño solo, estaba perdido, él lo vio y recordó una vez que se perdió de su papá, esa era la peor de las cosas que le había pasado cuando era niño, ayudó al pequeño que se encontró y siguió su camino. El día en la escuela fue más aburrido de lo normal, cuando volvió a su casa su madre estaba viendo un álbum de fotos, cuando él entró vio una foto en especial que le trajo recuerdos, era su padre, él le había dejado una huella imborrable en su corazón.

Autora: Verónica Martínez Macías. Grupo: 8°2

El misterio del espejo

Me miro al espejo, siento cómo un gran sentimiento de angustia y temor llena mi cuerpo, parece como si hubiera algo al otro lado, algo no humano, quiero dejar de mirar pero no puedo, todo a mi alrededor desaparece, todo se vuelve negro y oscuro, los colores se desvanecen por completo, lo único que veo es el espejo y mi reflejo sombrío haciendo todo lo que yo, cada vez me acerco más al espejo, quiero tocarlo, aunque sé que no debería, ya que tan solo pensar en hacerlo me llena de miedo y siento escalofríos por todo el cuerpo, el espejo me atrae como un mosquito a la luz, como si un agujero negro me absorbiera. Me fijo en mi reflejo, miro mis ojos y no encuentro un rastro de luz en ellos, aunque no siento una sonrisa más, una mueca de curiosidad en el reflejo veo, varias formas y sombras poco humanas se muestran tras de mí, mi rostro parece como si se transformara, y me acerco cada vez más; poco a poco dejo de sentir mi cuerpo, mis sentidos se apagan, dejo de escuchar, dejo de sentir, dejo de saborear, todos menos la vista, la cual sigue clavada en el espejo, se desvanece, levanto mi brazo y toco el espejo, todo se vuelve oscuro, lo único que veo es una figura diabólica como mi reflejo, lo que en verdad me aterrizó fue que lo último que escuché fue: “Es ahora mi turno”.

Autor: Samuel Rodríguez Montoya- Grupo: 8º2

Fue solo un mal sueño, ¿o no?

En una habitación oscura y en las horas de la noche, un joven de unos veinte años, con cabello negro y profundo, la cara llena de acné, y una contextura delgada, en pocas palabras, parecía uno de esos nerds que te encuentras en el colegio. Éste dormía profundamente hasta que de repente y sin previo aviso escuchó unos fuertes  ruidos provenientes de la cocina de su casa, éste sin temor fue a revisar, cuando bajó las escaleras escuchó un sonido que parecía un animal comiendo, este sonido lo aterró pero ya iba a llegar y no había tiempo de arrepentirse, encendió la luz de la cocina y lo que vio lo dejó atónito, ¿qué es?, ¿qué es?, fue lo único que pudo balbucear, pues estaba observando a una criatura humanoide, con cuerpo alargado, de unos 2 metros, la piel tenía color negro, más oscuro que la noche, tan intenso que parecía una mancha en la luz, éste asustado cayó al suelo, momentos después recibió un golpe propinado por la criatura, cuando despertó, estaba  en su cama, empapado en sudor, llegó a la conclusión de que todo había sido un sueño. Se levantó de su cama y fue a preparar el desayuno.

Pero, en un rincón sombrío, detrás de la cocina, se escondía la misteriosa criatura, intentando jugar con su presa, al final decidió atacarlo todas las noches, todos los días, hasta que cayera en la locura, creyendo que todo había sido una pesadilla.

Autor: José Matías Restrepo. Grupo: 8º2

Una palabra sin final

Ahí estaba el último hombre sobre la tierra, un señor de unos cincuenta y tantos años, con cabello que originalmente era negro, pero ahora estaba lleno de canas, un cuerpo mal cuidado, con arrugas, pues si estás solo qué sentido tiene como te veas.

Yacía sentado en una silla de madera, tal como acostumbraba, en una habitación sin pintura y llena de moho, pero esto era lo único que le recordaba la gente en su pasado, lo que era y lo que esperaba ser y ahora solo era un viejo decrépito, que no llegaba a ser ni la sombra de lo que soñaba ser.

Mientras estaba perdido en sus pensamientos, escuchó que tocaban la puerta, desconcertado fue a abrir, con la esperanza de que hubiera una persona más en aquel planeta, pero cuando abrió no vio a nadie, era la décima vez que le ocurría esto en la semana, un juego de mal gusto de su mente.

Cada vez caía más en la locura, pensando en lo insignificante que era su existencia, ¿Qué sentido tenía vivir solo?, había encontrado el sentido de la vida, pero de qué servía si no lo podía compartir, sin nadie a quien decirle lo mucho que quería. Todos estos pensamientos provocaron la decisión de acabar con su vida, arrojándose desde un edificio, gritando cuál era el sentido de la vida, mientras caía dijo: “El sentido de la vida es…”, pero se estrelló en el suelo antes de poder acabar su frase.

Autor: José Matías Restrepo. Grupo: 8º2

Los niños y su cometa

Era un día muy feliz, agosto del 2020, cuando dos mejores amigos que vivían cerca fueron a volar una comenta que ellos habían hecho y habían demorado 3 meses, era de un color rojizo con negro en sus colas. Ellos no pensaron en un material muy esencial para volarla: el hilo, ellos no lo tenían, así que con unas tijeras iban y cortaban el hilo de otras cometas que estaban caídas en los árboles o en el suelo, después de unas horas lograron conseguir mucho hilo para su cometa, lo amarraron y la elevaron en el aire muy alto,  estaba más alta que un edificio, pero cuando el viento cayó, la cometa lo hizo con él, cayó en una ventana abierta donde no había ninguna persona, los niños trataron y trataron de sacarla de ahí, intentaron halar el hilo, pero se quemaban por la fuerza, pero al final llegó una persona y sacó la cometa por ellos. Le dieron las gracias al señor buena gente y siguieron volándola, llegó la noche y ellos la seguían viendo porque le habían colocado unas luces led y brillaba de noche, cuando el viento disminuyó cada uno se fue para su casa, prometiendo volver a verse al día siguiente para  volarla más alto que antes, llegó la mañana y ellos la seguían volando, pero el viento bajaba, y la cometa con él, pero una roca le hizo un hoyo y ella cayó.

Autor: Juan Esteban Castaño Restrepo. Grupo:  8º2

El túnel

Yo estaba muy enferma, mi corazón no funcionaba muy bien, tuve una fuerte taquicardia y en ese momento me desmayé, de repente estuve en un cuarto oscuro, caminé un poco para encontrar una salida, pero lo que encontré fueron dos puertas, una era una sala iluminada donde estaban festejando, el piso estaba lleno de oro, todos estaban bailando y riendo, la otra puerta estaba oscura, lo único que se alcanzaba a ver eran espinas que me llenaron de mucha soledad.

Para elegir el camino recordé las palabras que me dijo mi abuelita: “El camino para llegar a Dios es difícil y lleno de espinas”, así que elegí el camino lleno de espinas, cuando caminaba esas espinas atravesaban mis pies y el dolor era impresionante, seguí caminando hasta que llegué a una puertecita que me dejó en un cuarto totalmente blanco, paré un momento a descansar y seguir el camino en busca de alguna salida.

Luego de un largo recorrido encontré otra habitación que era muy rara, estaba llena de ángeles, eran súper bonitos y con un esplendor inefable, cuando uno se me acercó me dijo: “Hijita aún no ha llegado tu hora”, al momento desperté.

Autora: Laura Flórez. Grupo: 10º2

En el tiempo sin tiempo

 Me encuentro sentada nuevamente trabajando, intentando controlar mi agotamiento frente a esta pantalla en la cual anidan mis sueños y metas, miro el reloj y me percato de la hora, 2:35 a.m., ¡carajo! Tendré que optimizar tiempo, no alcanzaré a entregar lo debido.

Escucho la voz de mi madre en otro cuarto: “Duérmete ya y mañana madrugas a terminar.”

-No puedo, tengo clases desde temprano.

Trabajo hasta concluir y me atrevo a mirar el reloj, son las 3:10 a.m., me aparto del dispositivo que me atormenta todos los días con documentos y notificaciones en el Classroom, ¡puedo dormir plácidamente!, o eso es lo que creo. Me acuesto boca arriba en mi cama, con un dolor de cabeza palpitante, llena de desesperación y angustia. Recuerdo un anuncio: “Puedes morir más fácil por no dormir que por no comer”, ¿Por qué tengo que entender el mundo y por qué el mundo no puede entenderme a mí?, ¿por qué soy esclava del tiempo y no puedo ser su dueña? Mientras doy vueltas en mi cama, me da curiosidad nuevamente y miro la hora, ahora son 4:15 a.m. Ansiosa comienzo a cuestionarme: ¿Por qué carezco de sueño estando completamente agotada?, no sé si dormir o quedarme despierta para empezar mi día interminable, un día de 6 meses. Veo la hora, 6:30 a.m., busco fuerzas para pararme de mi cama e ir directo a mi silla, me encuentro sentada, nuevamente, esperando a que el tiempo decida por mí.

Autora: Juliana Gaviria Bustamante. Grupo: 11º1

El mundo dejó de funcionar

Entre tantos conciertos, entre tantas presentaciones, proyectos pensados para un futuro, torneos, giras nacionales e internacionales, me encontraba con una disciplina que no todos la poseen, y con una energía y voluntad que para varios es ausente. Cada día me levantaba, con una nueva expectativa o meta, para aprender algo nuevo, para aportar cada vez más a un buen futuro. Me seleccionaron para representar a Antioquia en el deporte, también para representar a Colombia en el arte musical, y lo más fundamental, daba punto final a mi educación como bachiller, esperando una de las mejores despedidas, para esta etapa del colegio, que es una de las mejores en la vida.

Al otro día me levanté, conecté mi computadora, y escuché una voz, la cual hablaba de operaciones, otra de notas, otra de Icfes, otra de graduación, y a estas las seguía intervalos musicales, tonalidades, videos, audios, etc. No sabía si en realidad había despertado, tal vez seguía dormido, pero de lo que sí estaba seguro, era que algo andaba mal, algo había sucedido en la planeación de mi vida. Simplemente me levanté, conecté mi computadora, pasó el atardecer, y llegó la noche, apagué mi computadora, me alimenté un poco, y me acosté a dormir, pero siempre hago la pregunta: ¿qué sucedió con mi vida pasada? Llegó el covid-19, tipo coronavirus. El mundo se declaró en pandemia, y mi plan de vida, se desvaneció. Y en una diezmiltrillonésima de segundo, el mundo dejó de funcionar.

Autor: Juan José Grisales Tirado. Grupo: 11º1

La vida en cuarentena

No controlo nada, existe un gran revolú de pensamientos en mi cabeza, un oleaje de emociones en mi sentir, un mundo de palabras por decir, pero qué se puede hacer cuando ni siquiera tu lenguaje corporal puede decir lo que con palabras no eres capaz; qué se puede hacer cuando sientes que ya no puedes más o cuando tu cuerpo y mente renuncian a la idea de seguir viviendo así, dime qué se puede hacer.

Se nos pasa la vida esperando salir de esos vacíos emocionales, intentando cada día sobrevivir a lo que para unos es vida y para otros simplemente una pesadilla, nos encontramos en un estado de somnolencia, donde lo único que nos puede salvar es una mano amiga, cálida y suave, pero, ¿qué se puede hacer cuando nos encontramos a distancia de esa mano amiga?, cuando si la vemos no la podemos tocar, solo podemos apreciarla de lejos como una utopía que jamás será real. A los golpes nos tocó aprender a querer a esa mano amiga tras una pantalla, a verla y sencillamente apreciarla de lejos, a sentir la calidez, esos abrazos a distancia, a sentirnos completos con solo tener una leve conversación, donde lo único que te pueden decir es que todo estará bien, pero eso no es verdad, nada está bien y dentro de mi panorama nada lo estará, porque nada se puede hacer cuando sientes que ni siquiera esa mano amiga, cálida y suave te puede salvar de ti mismo.

Autora: Valentina Soto Flórez. Grupo:11°1

13 de Marzo

Dicen que somos de los mejores grupos del colegio, un poco tímidos, poca cantidad de estudiantes, juiciosos. Todos a principio de año veníamos con la expectativa de ser los mejores de todos, el mejor grupo, la mejor promoción, ganar los juegos múltiples, pasear mucho, etc. En años pasados hacía falta papel por falta de compromiso de algunos, pero desde el año pasado al terminar los juegos estábamos planificando para la recolección de este año. Preciado 13 de marzo, elecciones del gobierno escolar, fiesta en la casa de papita, Santiago Puerta se corona como personero estudiantil, todo mundo lo abraza, lo felicita, Henao a pesar de haber perdido lleva una sonrisa en la cara y felicita a Puerta por el triunfo, era viernes 13 y todo mundo estaba feliz, estábamos en una burbujita que no sabíamos que iba a estallar. Ahora a 2 meses de graduarnos, afanados, cansados y con una incertidumbre de si 12 años de estudio los vamos a despedir por una “miserable” pantalla. Unos lo ven como una maldición y otros como una oportunidad, eso depende de cada quien. Ese día, el día que me gradúe, será una sensación extraña, felicidad por haber superado 12 años de estudio y haberme sacado mi “cartoncito”, pero triste por saber que el colegio, los amigos, los profes no volverán y aquel 13 de marzo quedará marcado en nuestras mentes, la vida hoy nos da una cachetada y nos demuestra que las cosas no son siempre como uno las quiere.

Autor: Juan Pablo Zuluaga. Grupo: 11º1

En el tiempo sin tiempo

 Me encuentro sentada nuevamente trabajando, intentando controlar mi agotamiento frente a esta pantalla en la cual anidan mis sueños y metas, miro el reloj y me percato de la hora, 2:35 a.m., ¡carajo! Tendré que optimizar tiempo, no alcanzaré a entregar lo debido.

Escucho la voz de mi madre en otro cuarto: “Duérmete ya y mañana madrugas a terminar.”

-No puedo, tengo clases desde temprano.

Trabajo hasta concluir y me atrevo a mirar el reloj, son las 3:10 a.m., me aparto del dispositivo que me atormenta todos los días con documentos y notificaciones en el Classroom, ¡puedo dormir plácidamente!, o eso es lo que creo. Me acuesto boca arriba en mi cama, con un dolor de cabeza palpitante, llena de desesperación y angustia. Recuerdo un anuncio: “Puedes morir más fácil por no dormir que por no comer”, ¿Por qué tengo que entender el mundo y por qué el mundo no puede entenderme a mí?, ¿por qué soy esclava del tiempo y no puedo ser su dueña? Mientras doy vueltas en mi cama, me da curiosidad nuevamente y miro la hora, ahora son 4:15 a.m. Ansiosa comienzo a cuestionarme: ¿Por qué carezco de sueño estando completamente agotada?, no sé si dormir o quedarme despierta para empezar mi día interminable, un día de 6 meses. Veo la hora, 6:30 a.m., busco fuerzas para pararme de mi cama e ir directo a mi silla, me encuentro sentada, nuevamente, esperando a que el tiempo decida por mí.

Autora: Juliana Gaviria Bustamante. Grupo: 11º1

Ajeno a la realidad

Sigo caminado y veo las calles que una vez fueron concurridas, mucho más solas, el humo de los carros ya no perfuma mi cuerpo, y las puertas de todos los lugares están cerradas, ¿será una ilusión de mi mente? He estado solo durante tanto tiempo, pero esta soledad es muy diferente, la cantidad de basura que puedo ver nunca fue tan poca. Ya ha pasado algún tiempo del que no llevo la cuenta, pero podría decir que es más de un mes, comienzo a ver a algunas personas, pero llevan su rostro tapado, cuando en algún momento podía ver sus expresiones, ahora cuando camino cerca de ellos ya no soy un ser invisible, me miran como un sujeto extraño e intentan esquivarme, no sé qué sucede desde hace años, pues no me comunico con nadie, como cada día a la hora de dormir, me siento sobre el andén y puedo descansar de un nuevo largo día. De pronto siento hambre y con lo poco que tengo puedo lograr por lo menos comprarme un pan con café y cuando me voy se llena todo el lugar de un olor reconocido, es alcohol, aquel que hace tantos años casi acaba con mi existencia y me dejó aquí en la travesía de la vida solitaria; algo debe estar pasando en el mundo, aunque no sé qué es, seguiré caminando con mi rostro destapado, comiendo pan con café, mientras muchos otros sumergen su cabeza en la idea de qué pasará después.

Autora: Sofía Tabora Echavarría. Grupo: 11-2

Decir adiós

Sentada en aquel lugar donde tú solías hacerlo, miles de recuerdos vienen a mi mente, y es que dicen que el tiempo sana las heridas, pero es que a veces esas heridas son fuertes y profundas, penas difíciles de sanar. En cada lugar, en cada momento y hasta bebiendo un café siento cómo la tristeza me llena, me consume y me lleva a soltar algunas lágrimas, ahora nada es lo mismo, sigo esperando, pero no sé esperando qué, ¿será que me carcome por dentro el no haberte llamado una última vez?,  nada es como era antes, no solo en el mundo, si no que ahora la casa se siente más solitaria, aquella familia alegre pocas veces sonríe y cuando lo hace es para no llorar, pero siempre te recuerdan y yo me sumerjo en la mentira de aquello que llaman resiliencia, mis lágrimas son las de muchos otros en cada rincón del mundo, que la realidad ha golpeado y que no les ha permitido ni siquiera decir adiós, y es que cómo sanar a puerta cerrada, en el mismo lugar donde todo ocurrió, si vemos a aquella persona plasmada en ese lugar y callamos en el dolor interno de un corazón roto y de alguien que se ha ido  muy lejos, dejando nuestro corazón vacío, intentando continuar en el presente el curso de la vida,  es que ¿Cómo decir adiós?, aún debo sanar para saberlo, mientras tanto me siento cada día en aquel lugar donde te recuerdo.

Autora: Sofía Tabora Echavarría. Grupo: 11º2

El tiempo perdido

Mientras el agua cae sobre mi cuerpo, me atraviesa el miedo, no puedo ni aunque quisiera pensar el hecho de que mi madre, que cada día se va a trabajar, un día ya no regrese, suelto un sollozo, no puedo ni imaginar qué sería de mí sin ella, esta situación ya no me permite ver películas a su lado, y ya va un mes que no veo el rostro de mi abuela, siento el mundo vacío, ya ni siquiera escucho su risa, salgo de esta larga ducha que entre gotas se llevó todos aquellos pensamientos, me siento una vez más solo, en este momento la comida está más y más fría, los juguetes de mi habitación hace tiempo dejaron de llamar mi atención, mi realidad ahora es más vacía. Como todos los días me sumerjo en todo tipo de pantallas para evitar pensar, recibo una llamada de mi madre, como cada día nos divertimos un rato me siento feliz de nuevo, pero muy pronto otra vez se esfuma este sentimiento.

Comienza un nuevo día, mi madre se va a trabajar, continúo mi rutina, pero en cuestión de horas ella regresa, está un poco pálida, dice que en su trabajo le permitieron tener algunos días para estar conmigo, no podremos salir, estaremos juntos solo ella y yo, no puedo contener mi felicidad, corro a abrazarla, pero justo en ese momento ella de repente se sumerge en una tos estridente y se recuesta en su cama.

Autora: Sofía Tabora Echavarría. Grupo: 11-2

Vagando en ilusiones

En un tiempo sin tiempo, donde los días parecen espejos y las noches túneles ciegos, los hombres se convirtieron en seres de la noche, los jóvenes en astronautas, saltando en agujeros en el lado oscuro de la luna y los niños en máscaras de teatro, abandonadas sin una emoción que las acompañe, ni una persona que las interprete, nos apegamos a ese ser que está fuera de este mundo. En el calendario aquel día de marzo sigue vigente, en las noticias lo único que cambian son cifras, las emociones se visten en la gama de grises, el ruido es ahora un extenso silencio que se compara con sonidos de pantallas y sujetos sonriendo, el planeta se viste para mostrar todo lo bello y la realidad nos despoja porque no podemos tenerlo, la normalidad fue robada de su reino, las sonrisas se esconden detrás de pequeños terciopelos, en el que los ojos disponen de su mayor empeño, el ocaso a través de la ventana es motivo de momentos hermosos, la música es un refugio extenso, donde no importa el género; las redes sociales se convirtieron en la personificación de almas en desasosiego, seguimos sin saber, sin entender por qué le cerramos la puerta al mundo, pero aún sigue cerrada, nos movemos en medio de corazones rotos que vagan en ilusiones, esperando que un día todo encuentre un rumbo nuevo o que simplemente sea un sueño, y al final todos nos preguntemos: ¿Cuándo comenzará a correr de nuevo el tiempo?

Autora: Sofía Tabora Echavarría. Grupo: 11-2

Estudiantes de la media técnica

Mi Poder Secreto

En cualquier lugar del mundo existió un niño llamado Pedro, Pedro era muy amigable, responsable, respetuoso, entre otros valores. Un día Pedro estaba en la escuela, debía realizar una tarea de matemáticas, por lo que necesitaba formar una pareja con alguno de sus compañeros – ¿Ahora con quién hago la tarea?, Se preguntó y justo después sonó el timbre para salir al descanso.

En el recreo Pedro recibió un lejano saludo de su amigo Lucas – Hola Pedro, ¿qué tal, cómo estás? – Hola Lucas, muy bien gracias, me preguntaba si podríamos hacernos en la tarea de matemáticas, ya que aún no tengo con quién trabajar.

 – No lo creo Pedro, tú no eres capaz de hacer esa tarea, no naciste para las matemáticas, no puedes hacerte conmigo. – ¿Pero por qué dices eso?, no entiendo muy bien las matemáticas, pero tú que sabes un poco más me puedes ayudar a entender. – Dije que no Pedro, es que tampoco creo que seas bueno trabajando en equipo, no puedes hacerte conmigo de ninguna manera – Está bien Pedro, después de las palabras que le dijo su amigo Lucas, se puso muy triste ya que además de no tener con quién hacer su tarea, ahora tampoco se sentía capaz de buscar a alguien por las palabras que le dijo su amigo Pedro.

El profesor de Pedro, Simón, pasaba por ahí cuando vio muy triste a Pedro, casi a punto de llorar. – ¿Qué te pasa Pedro?, ¿por qué estas triste? – Es que no puedo hacer la tarea de matemáticas – ¿Por qué dices eso? Cuéntame, recuerda que estoy para escucharte – Quería hacerme con Lucas, pero me dijo que no, que yo no nací para las matemáticas, además, me dijo que no creía que yo supiera trabajar en equipo. – No lo escuches Pedro, tú tienes muchas capacidades y hay algo que te da la esencia de hacer cosas grandes, la autoestima, ¿la conoces? – Ehh, nooo, ¿qué es eso? – La autoestima es tu poder, todos la podemos tener, pero a veces esta se queda oculta y nunca la descubrimos, autoestima es entender y conocer lo que vales, lo que llevas por dentro, la autoestima es entender que nadie conoce tu potencial ni tu valor real más que tú. -Por eso, no puedes dejar que personas como Lucas no te den el valor que mereces. Pedro tú vales mucho, y así como todos, tienes mucho que dar y mucho que recibir. – Ven, te explicaré la tarea, tú mismo entenderás de lo que hablo y de lo que eres capaz de hacer. En ese momento Pedro descubrió la autoestima, su poder secreto, que ya no era secreto para él. Entendió que valía más de lo que podrían decir los comentarios malos de las otras personas. Cuéntame. ¿Tú ya descubriste la autoestima?

Autor: Sergio Sánchez. Grupo: 10º2

El valor de la verdad

Hace muchísimos años, un guapo y apuesto príncipe de China se propuso encontrar la esposa adecuada con quien contraer matrimonio. Todas las jóvenes ricas y casaderas del reino deseaban que el heredero se fijara en ellas, para convertirse en la afortunada princesa. El príncipe lo tenía complicado a la hora de elegir, pues eran muchas las pretendientes y sólo podía dar el sí quiero a una.

Durante muchos días estuvo dándole vueltas a un asunto: la cualidad en la que debía basar su elección.

¿Debía, quizá, escoger a la muchacha más bella? ¿Sería mejor quedarse con la más rica? ¿O mejor comprometerse con la más inteligente? Era una decisión de por vida y tenía que tenerlo muy claro.

 Un día, por fin, se disiparon todas sus dudas y mandó llamar a los mensajeros reales.

– Quiero que anunciéis a lo largo y ancho de mis dominios, que todas las mujeres que deseen convertirse en mi esposa tendrán que presentarse dentro de una semana en palacio, a primera hora de la mañana.

Los mensajeros, obedientes y siempre leales a la corona, recorrieron a caballo todos los pueblos y ciudades del reino. No quedó un solo rincón ajeno a la noticia.

Cuando llegó el día señalado, cientos de chicas se presentaron vestidas con sus mejores galas, en los fabulosos jardines de la corte.  Impacientes, esperaron a que el príncipe se asomara al balcón e hiciera públicas sus intenciones. Cuando apareció, suspiraron emocionadas e hicieron una pequeña reverencia. En silencio, escucharon sus palabras con atención.

– Os he pedido que vinierais hoy porque he de escoger la mujer que será mi esposa. Os daré a cada una de vosotras una semilla para que la plantéis. Dentro de seis meses, os convocaré aquí otra vez, y la que me traiga la flor más hermosa de todas, será la elegida para casarse conmigo y convertirse en princesa.

Entre tanta muchacha distinguida se escondía una muy humilde, hija de una de las cocineras de palacio. Era una jovencita linda, de ojos grandes y largos cabellos, pero sus ropas eran viejas y estaban manchadas de hollín, porque siempre andaba entre fogones.  A pesar de que era pobre y se sentía como una mota de polvo entre tanta bella mujer, aceptó la semilla que le ofrecieron y la plantó en una vieja maceta de barro, ¡siempre había estado enamorada del príncipe y casarse con él era su sueño desde niña!

Durante semanas la regó varias veces al día e hizo todo lo posible para que brotara una planta, que luego diera una hermosísima flor. Probó a cantarle con dulzura y a resguardarla del frío de la noche, pero no fue posible. Desgraciadamente, su semilla no germinó.

Cuando se cumplieron los seis meses de plazo, todas las muchachas acudieron a la cita con el príncipe y formaron una larga fila. Cada una de ellas portaba una maceta en la que crecía una magnífica flor; si una era hermosa, la siguiente todavía era más exuberante.

El príncipe bajó a los jardines y, muy serio, empezó a pasar revista. Ninguna flor parecía interesarle demasiado. De pronto, se paró frente a la hija de la cocinera, la única chica que sostenía una maceta sin flor y donde no había nada más que tierra que apestaba a humedad. La pobre miraba al suelo avergonzada.

– ¿Qué ha pasado?, ¿tú no me traes una maravillosa flor como las demás?

– Señor, no sé qué decirle… Planté mi semilla con mucho amor y la cuidé durante todo este tiempo para que naciera una bonita planta, pero el esfuerzo fue inútil. No conseguí que germinara. Lo siento mucho.

El príncipe sonrió, acercó la mano a la barbilla de la linda muchacha y la levantó para que lo mirara a los ojos.

– No lo sientas… ¡Tú serás mi esposa!

Las damas presentes se giraron extrañadas y comenzaron a cuchichear: ¿Su esposa?, ¡pero si es la única que no ha traído ninguna flor!, ¡s

erá una broma!…

El príncipe, haciendo caso omiso a los comentarios, tomó de la mano a su prometida y juntos subieron al balcón de palacio que daba al jardín. Desde allí, habló a la multitud que estaba esperando una explicación.

– Durante mucho tiempo estuve meditando sobre cuál es la cualidad que más me atrae de una mujer y me di cuenta de que es la sinceridad. Ella ha sido honesta conmigo y la única que no ha tratado de engañarme.

Todas las demás se miraban perplejas sin entender nada de nada.

– Os regalé semillas a todas, pero semillas estériles. Sabía que era totalmente imposible que de ellas brotara nada. La única que ha tenido el valor de venir y contar la verdad ha sido esta joven.  Me siento feliz y honrado de comunicaros que ella será la futura emperatriz.

Y así fue cómo el príncipe de China encontró a la mujer de sus sueños y la hija de la cocinera, se casó con el príncipe soñado.

Autor: Juan José Patiño. Grupo: 11º1

Paciencia

Un día como cualquier otro en los verdes campos, empezaron a crecer aquellas semillas de margaritas que alguien dejó caer una vez y que la lluvia, la tierra y el sol, como sus pequeñas hijas esperaron nacer.

Al poco tiempo eran hermosas y blancas flores; tomando el sol, bañándose en la lluvia, con los pies en la tierra y simplemente existiendo. La vida no era más que eso, agradecer por lo poco y cumplir su ciclo incierto.

Pero entre ellas una margarita apreciaba también el cantar de las aves, las caricias de las mariposas, el arduo trabajo de las abejas, pero había algo que la deslumbraba más que cualquier cosa, las aves; llenando el cielo con sus colores, sintiendo el viento y aprovechándose de él, viviendo en lo alto, aquellos seres necesitaban el calor del sol , temían a la lluvia, ¡qué suerte tenían las aves!. Su sueño era poder volar, sentir cómo el viento la atravesaba y surcar aquel cielo anhelado, pero era ella una pequeña margarita con sueños muy grandes.

Seguía pasando el tiempo, las margaritas de los verdes campos continuaban envejeciendo, Piropos floreciendo, en el fondo un sueño creciendo, una margarita diferente al resto.

Todo tiene un final; las aves, las margaritas y hasta la esperanza, pero los sueños es lo que nos mantiene vivos y así fueron aquellas margaritas, de semillas que alguien dejó caer alguna vez desapareciendo, menos aquella pequeña soñadora.

Un día como cualquier otro, en los verdes campos, una fuerte ventisca apareció, y aquella margarita casi marchita finalmente voló, su sueño por fin cumplió, en el viento se elevó y con mucha prudencia en los últimos momentos de conciencia supo que lo único que necesitó fue paciencia.

Autora: Sofía Tabora Echavarría. Grupo: 11-2

Vals del Covid-15

Al otro lado de la puerta la madre la apura, entonces, se pone en pie y se queda pensando unos minutos… deja sobre la cama el gran faldón, se cambia las sandalias brillantes por los tenis que su mamá bordó con adornitos brillantes, igual que el tapabocas, durante las noches anteriores cuando contaba historias entre puntada y puntada, de amores de adolescentes con su papá, del nacimiento de ella y su hermano, del viaje aplazado a San Andrés…

–           ¡Ya no habrá baile con coreografía ensayada!, se mira en el espejo, respira profundo, limpia sus ojos y estira su corto vestido.

En la sala, la familia la mira con asombro y gran emoción, cuando pasa entre la decoración de serpentinas y globos brillantes y el gran arreglo de 15. 

Y entonces dice su hermano: 

–           ¡Ya están llegando a la reunión!

¡Que esperen al tío Luis que ya está entrando a la casa para conectarse!

¡La tía Clarisa llama desde la finca que ya está en el filo que hay mejor señal!

¡El tío Augusto pregunta: ¿Qué cómo funciona ese tal zoom?

¡Aaaah!, la internet se cayó…

Entre tanto alboroto, por fin el hermano hace la conexión y entonces en la gran pantalla del  Smart LED Ultra que  papá compró el  viernes  19 de junio,  toda la familia brinda, se ríen y cuentan anécdotas,  menos  papá que  desde la terraza en una alcoba improvisada y aislada entre  fiebres,  sueña  con su niña en brazos,  bailando el  vals.

Autora: Ana Cecilia Arango Varelas

Docente Institución Educativa Madre Laura

Azul

Al principio creyó que todo era mentira, que lo que decían en la radio no era para alarmarse, esperó a que su mujer llegara y le aplicara la inyección ya que él sólo nunca había sido capaz. Esa misma noche hablaron del tema y ella compartía su opinión, aunque, a pesar de eso, había comprado algunos implementos que les ayudarían a cuidarse. “ !Cuidarse de qué¡”.

El día siguiente parecía igual, pero al llegar, ella le dijo que al parecer estaba contagiada, que no podría entrar al cuarto porque era muy peligroso para él. A partir de ese momento, el sentido de su vida, que hace tiempo había comenzado a desaparecer, inevitablemente se extinguía en su terrorífica soledad.

Durante días, él abrió la puerta de su cuarto para recoger la comida que, como a un preso, le dejaban al lado de un tarro de alcohol, pocas veces la disfrutaba y menos aún contestaba la pregunta de si se había puesto la inyección.

Después de una semana, la pantalla azul de su televisor daba la pauta de que ni sus manos respondían al llamado de sus seres queridos que, desde afuera, se preocupaban por su bienestar. Los azulejos del baño, que antes le parecían tan graciosos, ya no marcaban formas en su imaginación, lo único que le quedaba era la ventana que mostraba ese cielo azul oscuro, tan oscuro como el dolor que sintió ella cuando después de 14 días pudo volver a ver a quien nunca más sería su marido.

Autora: Carolina Franco

Docente Institución Educativa Madre Laura

TODO COMIENZA UN DÍA

Todo pasó una tarde, ya nada es como antes.

31 de diciembre, se ha enfermado la madre,

Sus hijos con sus esposas, las hijas y sus pares,

31 de diciembre, se han cambiado los planes.

La madre entre sus sueños, sañosa, delirante,

Añora los viejos tiempos, anhela nuevos viajes.

No hubo fin de año, ni brindis, ni rituales,

Todo cambió en un segundo, nada fue como antes.

Los planes se han cambiado, ya no hay nada importante;

Se ruega a Dios del cielo, nos regrese la madre.

Han pasado ocho meses, ya nada es como antes,

Sus hijas y sus hijos recorren otros lares.

 Desde el chico al más grande, desde el nieto y el padre,

Han pasado mil cosas, ya nadie es como antes.

Quien pinte, quien le cante, quien borde,

Quien le juegue, quien la acaricie y le baile;

Todos, todos, unidos, sin que nadie le falte.

Todos desde ese día anhelando otros aires,

Una noche, una mañana, un rato o una tarde,

Un segundo, quién sabe, ahora todo vale.

Se sumerge en un sueño, ya no es la misma madre.

Lo que es cierto hoy en día después de verla y mirarle,

por amor cada día hoy camina la madre.

No ha importado pandemia, ya no importan los viajes,

Todo queda en silencio, solo importan los padres.

Ya han pasado nueve meses y con dolor, ella lo sabe,

Que han pasado diez meses, ¡gracias Dios del cielo ¡

Ha ganado la madre

Autora: María Erleny González Bolívar

Docente Institución Educativa Madre Laura

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